Diez del diez del trece
Habría que
ponerle un límite al cielo para que se dejara de joder con esos colores de los
atardeceres. También sería necesario que todas las parejas felices llevaran
consigo un par de biombos, para montarlss alrededor de ellos cuando se besan,
se abrazan o se miran. Todos los pica boletos de todas las líneas de
ferrocarriles deberían ir armados para amenazar a quienes quieran pasar sin
pagar. Cualquiera que tire una papelito a la calle, al no haber sido educado
por sus padres como corresponde, debería recibir el castigo inmediato de una
patada eléctrica en los genitales, como sustitución de los soplamocos
maternales que se deben dar cuando un niño arroja la envoltura de su alfajor en
la vía pública. Deberían romperle los dedos de los pies a los que traban el
cierre de la puerta del tren en hora pico, para que suba más gente que en el
vagón no entra. A quienes mendigan debería liquidarlos con un rayo pulverizador
inventado por un científico loco, capaz de desintegrar ciudades enteras. Todos
los que se quejen, pasarían a degüello por mandato popular. El morbo gobernaría
las calles, y día a día se mataría a un menor en la plaza más grande del
municipio, se violarían a mujeres prudentes en las paradas del colectivo, y se
dinamitarían aquellas instituciones sanitarias o de primeros auxilios, para que
los sobrevivientes no tengan más remedio que agonizar. Quienes tengan dinero,
estarán en todo su derecho de irse al exterior, no sin antes ser parte de un
combate cuerpo a cuerpo con un malón de malandrines dispuestos a dejarle seca
la billetera, a fuerza de torturas, balazos, puntapiés en las costillas y
desnucamientos brutales.
Después
quedarían tan solo dos personas, o unas cincuenta. Si quedan dos, ambas
desaparecen. Si quedan cincuenta, también se hacen humo, pero de una manera
espectacular y cinematográfica: Volando por los aires gracias a el último
atentado anti-humano en esta ciudad tan poblada. Las provincias próximas
querrán estar más lejos, los países vecinos usurparán más el territorio, y
todo, pero todo el avance que se consiguió hasta ahora, sería empleado como
papel higiénico en el culo más grande y sucio de los impulsos básicos del
hombre.
Y ojo, eh, que esto es sólo hacer la vista
gorda.
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