jueves, 10 de octubre de 2013

Javier- Colocar





Javier no veía mucho, pero si escuchaba, y muy bien. A su lado, una mujer joven le contaba algo a otra mujer que podía ser su madre, ocultas las dos en la poca luz que se filtraba entre las hojas de los altos árboles de la vereda, con sus ramas gruesas y tambaleantes. Trataba de distraerse en otra cosa, como en calcular en cuánto tiempo volverían esas palomas que cagaban el techo de la parada del colectivo donde se encontraba ahora, haciendo la fila, que  contaminaban al aire del  lugar con un hedor inaguantable; pero no podía. Lo que la muchacha le decía a su madre era más interesante, y era algo así:

-         ¿Sabés quién me habló el otro día?
-         ¿Quién?
-         El Mati, el hijo de la Marisol, por el facebook. Agarró  y me dijo: “Hola”, y yo le puse “Hola”, y el me dijo “Cómo andás??”, y yo le dije “Bien, acá, aburrida”, y el me puso “Yo también, re aburrido… algo solo, necesito un poco de compañía”-En este punto de la charla hubo un silencio donde tuvo lugar un encuentro de miradas cómplices entre la mujer que hablaba, la que escuchaba y Javier. Luego la muchacha continúo:- Entonces le pongo “Qué mal”, y el me responde “Querés venir conmigo?” y yo le digo: “Cuántos años tenés?” y él me pone “Quince, vos?”. “Dieciocho” le pongo “ Sos muy chiquito para mí”, le digo “La edad no importa” me pone. “Tenés novio?” me dice “Estoy en eso” le digo. “Querés salir?”, me dice, y yo le pongo “No, gracias”, y el me pone “dale, no te ortivés” y una carita triste. Y le pongo otra carita y le pongo otra vez que no.
Después de decir esto, la cola ya había avanzado demasiado y Javier no se había movido de su lugar. Cuando se dio cuenta de que quedaba en evidencia, se adelantó a zancadas hacia el lugar que le correspondía, no sin antes recibir la mirada de “te descubrí, chusma” de parte de la mujer joven. Dejando de lado esto, la mujer prosiguió:

-         ¡Es un enanito de mierda!
-         No, ya pegó el estirón- contestó la mujer vieja.
-         En la foto de perfil se lo ve bien y es un enano así- con la mano derecha, la que no tenía la tarjeta SUBE, la acosada virtualmente indicó la estatura del supuesto enano.
-         Si, pero esa foto debe ser vieja, ahora es más alto.

Javier lamentó no haber podido escuchar más, pagó, y viajó sentado en el último asiento disponible.

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