Puede que esté llegando tarde, o que esté
diciendo una estupidez. De igual manera, no creo perder nada al escribir sobre
esto. Teniendo en cuenta las avalanchas de información que hay, puede que esto
pase desapercibido, más todavía en un blog que en una publicación de facebook,
que es en realidad donde esto tiene que estar, yéndose cada vez más debajo de
tus ojos. Aparte, para decir estupideces no es necesaria una licencia, y, en
cuanto así sea, creo que voy a estar lo bastante entrenado como para conseguirla
en tres patadas y un silbido.
Digo que puede que esté llegando tarde por cómo
avanzan las cosas por acá, por cómo se sobreponen una sobre otras, por cómo
todo va quedando atrás, semana tras semana, hora tras hora.. En contraste con
azules y blancos, en tu pantalla, sólo se ven cosas de ahora, bocadillos del
momento, acciones que se realizan, o que se realizaron hace muy poco. Día a día
se actualiza esa fuente de momentos de un ahora que pierden fuerza en lo que es
sentimientos, que sólo es un agolpamiento de información. Y si hay
sentimientos, ya tanto no lo son, forman parte de la información y se van
arrasados en la avalancha de lo nuevo, que lo cubre. Gracias a eso tengo bien
en claro lo que va a pasar con esta nota. Lo más seguro es que yo también me
olvide, y en un par de días ande como si nada leyendo qué estás escuchando, qué
estás viendo, qué estás haciendo o qué fuiste a hacer, viendo fotos de lo que
viste, oyendo canciones que escuchaste, o mirando fotos de adonde fuiste o
dónde estabas.
Trato a
veces de que eso me sirva de algo. Es complicado digerir todo de golpe para
buscarle una utilidad. Hay gente que lo digiere, sí, y esa gente se mueve, y
encuentra a aquel donde dijo que iba a estar haciendo lo que dijo que iba a
estar haciendo, y el fin es ese, encontrarlo para después poner en facebook que
lo encontró y qué tan bien lo pasó, o lo está pasando, si es que al alcance
tiene un celular ( y en la mayoría de los casos es obvio que sí). Un resultado
de mi digestión de datos (sí, aunque parezcan idioteces, son datos al fin y a
cabo) es la duda de saber si existe o no, en este preciso instante, una banda
que se encargue de hacer canciones solamente para que todos los usuarios de
facebook que acostumbran hacerlo, pongas las letras de las mismas al pie de sus
fotos, en la aclaración. Sí, se me hace un buen negocio. Habría que fijarse
bien qué frases son las más comunes, recopilarlas, estudiarlas, y tratar de
sacar de ahí algo bueno. Lo más seguro es que termine saliendo un híbrido
ilegible entre el inglés y el castellano, que mezcle canciones de diferentes
artistas de todas partes del mundo. Va a ser un monstruo con gusto a todos los
sentimientos existentes. En un solo verso vas a entender que la vida es un
instante, que la rebeldía está en la edad, que el tiempo es relativo, que nadie
quiere que le digan lo que no quiere que le digan, que el cielo con estrellas
es más triste cuando no está a tu lado, que Racing es un sentimiento, que el
cuervo tiene aguante, y que por un ole ole ole, ole ole ole ola, tal se la come
y tal se la da. Vas a saber que hay días con gusto amargo, que hay momentos que
no se pueden olvidar, que hay un blues amargo tan dulce como tal o cual
cosa, que hay veces que se cae por obra
del destino, que el infierno, que las drogas, que vivir así no hace bien, pero
que vos el bien no lo buscás, aunque te quieras así, tan frágil, tan fuerte,
tan rebelde, tan sumisa a sus encantos, tan que todo te da vueltas y vueltas,
should and stay o should and go, o Like the moon we borrow our light, I am
nothing but a shadow in the night. But if you'll let me, I will catch fire... So let your glory and mercy shine.,
y cosas así.
El ritmo sería un disparate. Los
músicos se volverían locos. Pero por suerte existen las computadoras con sus
procesadores, sus ordenamientos aleatorios, y sus sonidos digitales que tan
lejos no se encuentran, en este momento, del verdadero sonido de una guitarra.
Claro que este producto será repudiado por los amantes de la música, claro que
este producto es una porquería, claro, claro, claro. Pero hay que tenerle fe.
Hay que ser ciegos, hay que ser idiotas. Hay que dejarse llevar, para ver quién
más cae y también es llevado. Hay que soltar a la abominación, correr o ser
devorado, o ver cómo es que pasa haciendo ruido mientras que para la gente es
invisible, dócil, y hasta amable. Habrá que ver después cómo el monstruo se
deprime, cae, se pudre, y es comido por los perros. Habrá que fijarse, otra no
queda.
Sabiendo que esto queda
sepultado, me retiro tranquilo. Ojalá algún día vuelva a leerlo y no me sienta
equivocado.
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