martes, 15 de octubre de 2013

Aviso

Puede que esté llegando tarde, o que esté diciendo una estupidez. De igual manera, no creo perder nada al escribir sobre esto. Teniendo en cuenta las avalanchas de información que hay, puede que esto pase desapercibido, más todavía en un blog que en una publicación de facebook, que es en realidad donde esto tiene que estar, yéndose cada vez más debajo de tus ojos. Aparte, para decir estupideces no es necesaria una licencia, y, en cuanto así sea, creo que voy a estar lo bastante entrenado como para conseguirla en tres patadas y un silbido.

Digo que puede que esté llegando tarde por cómo avanzan las cosas por acá, por cómo se sobreponen una sobre otras, por cómo todo va quedando atrás, semana tras semana, hora tras hora.. En contraste con azules y blancos, en tu pantalla, sólo se ven cosas de ahora, bocadillos del momento, acciones que se realizan, o que se realizaron hace muy poco. Día a día se actualiza esa fuente de momentos de un ahora que pierden fuerza en lo que es sentimientos, que sólo es un agolpamiento de información. Y si hay sentimientos, ya tanto no lo son, forman parte de la información y se van arrasados en la avalancha de lo nuevo, que lo cubre. Gracias a eso tengo bien en claro lo que va a pasar con esta nota. Lo más seguro es que yo también me olvide, y en un par de días ande como si nada leyendo qué estás escuchando, qué estás viendo, qué estás haciendo o qué fuiste a hacer, viendo fotos de lo que viste, oyendo canciones que escuchaste, o mirando fotos de adonde fuiste o dónde estabas.

 Trato a veces de que eso me sirva de algo. Es complicado digerir todo de golpe para buscarle una utilidad. Hay gente que lo digiere, sí, y esa gente se mueve, y encuentra a aquel donde dijo que iba a estar haciendo lo que dijo que iba a estar haciendo, y el fin es ese, encontrarlo para después poner en facebook que lo encontró y qué tan bien lo pasó, o lo está pasando, si es que al alcance tiene un celular ( y en la mayoría de los casos es obvio que sí). Un resultado de mi digestión de datos (sí, aunque parezcan idioteces, son datos al fin y a cabo) es la duda de saber si existe o no, en este preciso instante, una banda que se encargue de hacer canciones solamente para que todos los usuarios de facebook que acostumbran hacerlo, pongas las letras de las mismas al pie de sus fotos, en la aclaración. Sí, se me hace un buen negocio. Habría que fijarse bien qué frases son las más comunes, recopilarlas, estudiarlas, y tratar de sacar de ahí algo bueno. Lo más seguro es que termine saliendo un híbrido ilegible entre el inglés y el castellano, que mezcle canciones de diferentes artistas de todas partes del mundo. Va a ser un monstruo con gusto a todos los sentimientos existentes. En un solo verso vas a entender que la vida es un instante, que la rebeldía está en la edad, que el tiempo es relativo, que nadie quiere que le digan lo que no quiere que le digan, que el cielo con estrellas es más triste cuando no está a tu lado, que Racing es un sentimiento, que el cuervo tiene aguante, y que por un ole ole ole, ole ole ole ola, tal se la come y tal se la da. Vas a saber que hay días con gusto amargo, que hay momentos que no se pueden olvidar, que hay un blues amargo tan dulce como tal o cual cosa,  que hay veces que se cae por obra del destino, que el infierno, que las drogas, que vivir así no hace bien, pero que vos el bien no lo buscás, aunque te quieras así, tan frágil, tan fuerte, tan rebelde, tan sumisa a sus encantos, tan que todo te da vueltas y vueltas, should and stay o should and go, o Like the moon we borrow our light, I am nothing but a shadow in the night. But if you'll let me, I will catch fire... So let your glory and mercy shine., y cosas así.

El ritmo sería un disparate. Los músicos se volverían locos. Pero por suerte existen las computadoras con sus procesadores, sus ordenamientos aleatorios, y sus sonidos digitales que tan lejos no se encuentran, en este momento, del verdadero sonido de una guitarra. Claro que este producto será repudiado por los amantes de la música, claro que este producto es una porquería, claro, claro, claro. Pero hay que tenerle fe. Hay que ser ciegos, hay que ser idiotas. Hay que dejarse llevar, para ver quién más cae y también es llevado. Hay que soltar a la abominación, correr o ser devorado, o ver cómo es que pasa haciendo ruido mientras que para la gente es invisible, dócil, y hasta amable. Habrá que ver después cómo el monstruo se deprime, cae, se pudre, y es comido por los perros. Habrá que fijarse, otra no queda.


Sabiendo que esto queda sepultado, me retiro tranquilo. Ojalá algún día vuelva a leerlo y no me sienta equivocado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario